PROTECCIÓN DE LOS NIÑOS FRENTE AL SOL EN VERANO

Cada vez se nota más que estamos cerca del veranito! ¿No os da mucha alegría ver a los niños corriendo con las piernecitas al aire? No queda nada para que digan adiós al colegio y se pasen el día remojados en agua. ¡El sol nos pone a todos de buen humor!

Pero si durante todo el año tenemos que tener cuidado con sus rayos, en verano que la exposición es mucho mayor deberemos tomar mayores precauciones todavía si cabe.

– Los bebés mejor alejados del sol directo. Una cosa es que les dé un poquito el sol mientras paseamos, algo que es bueno porque ayuda a sintetizar la vitamina D que es la que fija el calcio en los huesos, y otra cosa es que en la playa o la piscina lo tengamos al solete. Los bebés siempre que se pueda debajo de una sombrilla o en la sombra.

– Evitemos las horas de máxima radiación. Al mediodía, mejor no estar al aire libre.

– Cubramos a los niños. Es preferible que vayan con ropa, camiseta y bermudas o un vestido, antes que con mucha piel al aire. Sobre todo la espalda, que es muy susceptible de quemarse. Al sol con sombrero, gorra, pañuelo o similares y siempre que se pueda con gafas para protegerles los ojos.

– Si estamos al sol, les daremos agua con frecuencia para que permanezcan hidratados.

– Es preferible no utilizar colonias o perfumes, ya que sensibilizan más la piel.
Uno de los aspectos fundamentales a tener en cuenta es la protección solar activa mediante cremas. Realmente, para protegernos del sol todos deberíamos darnos una crema con factor 15 habitualmente, en invierno y en verano. A los niños, cuya piel es mucho más sensible que la nuestra, con más razón.

Si vamos a ir a la piscina o a algún sitio donde vayan a estar muy expuestos al sol (por ejemplo, si vamos a un parque acuático, o simplemente a echar un partido de fútbol), siempre les daremos una crema con pantalla total. Deberemos dársela aproximadamente media hora antes de la exposición al sol para conseguir que sea más eficaz: no vale dar la crema tal cual ponemos el pie en la playa, es mucho mejor hacerlo en casa antes de salir.

Si tenemos bebés, les volveremos a dar crema cada poco (y cada poco es cada muy poco… de media hora en media hora sería lo ideal). Cuando nuestros hijos son un poco mayores con darles cada dos horas es suficiente, salvo que veamos que cae un sol de justicia y es necesario un poquito más.

Que se esté a la sombra o que el día esté nublado no son excusas: hay que dar crema igualmente. Podemos utilizar una con menos factor si queremos, pero no nos olvidaremos de ella.

Y sobre todo, tenemos que vigilar que la hayamos extendido bien por todo el cuerpo, prestando atención a las siguientes zonas, que por lo que sea tienden a olvidársenos…

  • Detrás de las rodillas
  • en la parte superior de los pies
  • En las orejas
  • El cuello
  • Las zonas de nacimiento del pelo

Para los bebés es preferible utilizar una crema especialmente diseñada para ellos. Sus pieles son muy delicadas y es mejor comprar productos de marcas de prestigio pensadas para los más chiquitines, como Avene, Isdin Pediátrico o La Roche Posay. Recordad que las cremas caducan al año de estar abiertas… nos servirán como cremas hidratantes pero no cumplirán su función de protección frente al sol.