|
La piel del bebé tiene una estructura fisiológica particular y debemos cuidarla aplicando productos adaptados. La piel de bebé es de una dulzura incomparable, fina y fácilmente irritable. La dermis está constituida de fibras elásticas muy finas y de haces de colágenos muy delgadas, menos espesas que las de un adulto. La piel de un niño no se hará una "barrera casi impermeable" hasta la edad de 4 años, aproximadamente.
Por ello, es indispensable no aplicar cualquier producto sobre la piel de un bebé. Y es que a este fenómeno de permeabilidad, se añade el efecto de la relación superficie cutánea/peso. Comparando el peso y la talla de una persona, apreciamos como la superficie de la piel es seis veces más grande proporcionalmente en un bebé que en un adulto.
Así, la aplicación de una crema sobre la misma superficie de piel no tendrá el mismo efecto, debido a la importancia de la superficie de la piel con relación al peso: la concentración de la sustancia será seis veces más efectiva en el bebé. Es una de las razones por las cuales dermatólogos y especialistas, aconsejan escoger siempre productos de cuidados adaptados. Pídele consejo a tu pediatra, farmacéutico o dermatólogo.

Las leches de limpieza
La piel del bebé necesita ser limpiada a menudo. Al ser la piel un organismo vivo, los lechos de tejidos se renuevan constantemente. Los lechos más profundos sustituyen a los lechos superficiales, que descaman y son destruidos por un fenómeno microbiano natural. Lavando al bebé destruimos estos residuos naturales.
Las leches de limpieza concebidas para bebés, son del todo hipoalergénicas, lo que significa que todos sus componentes han sido sometidos a un test para no provocar ni alergias ni intolerancias. Éstas están particularmente equilibradas en pH neutro. O lo que es lo mismo: que su acidez es la misma que la de la piel. Se utilizan esencialmente en el momento del cambio o para un pequeño aseo de la cara. Aunque también pueden servir para realizarle pequeños masajes al bebé.
Jabones para bebés
Para preservar la piel del bebé, los especialistas recomiendan utilizar jabones simples, sin perfumes ni colorantes. Estos productos permiten evitar las reacciones alérgicas. Pídele consejo tanto al pediatra como al farmacéutico.
|